Implantar IA empieza por entender cómo funciona tu empresa
No llegamos con una herramienta debajo del brazo. Entrevistamos a quien hace el trabajo, dejamos escritos los procesos, las reglas y las excepciones, y sobre esa base buscamos dónde la IA puede ayudar de verdad.
- Entrevistas grabadas a quien hace el trabajo
- Procesos, reglas y excepciones por escrito
- Conocimiento estructurado dentro de Vector
Procesos
El manual de la empresa · 38 procesos
| Proceso | Área | Dueño | Estado |
|---|---|---|---|
| Presupuestar a medida6 pasos · crítico | Comercial | Oficina técnica | vigente |
| Pedido a proveedor5 pasos | Compras | Compras | vigente |
| Montaje en casa del cliente8 pasos · crítico | Taller | Jefe de taller | revisar |
| Cierre de caja semanal4 pasos | Administración | Administración | vigente |
| Devolución de material6 pasos | Compras | sin dueño | obsoleto |
¿Qué hace una consultoría de IA para empresas?
Una consultoría de IA para empresas debería empezar por la empresa, no por la tecnología. La nuestra entrevista a las personas que conocen la operación, documenta los procesos reales con sus reglas y excepciones, y estructura ese conocimiento dentro de Vector. Con esa base se identifican las oportunidades de IA, se implantan por fases y se mantienen al día.
Casi todos los proyectos de consultoría de IA para empresas arrancan por el catálogo: qué herramientas hay, cuál encaja, qué se podría automatizar. Nosotros arrancamos antes. Nos sentamos con las personas que conocen la operación —quien prepara los pedidos, quien factura, quien atiende al cliente complicado— y les preguntamos cómo hacen su trabajo de verdad.
De esas conversaciones sale lo que ninguna herramienta trae de serie: los procesos tal y como se ejecutan hoy, las reglas que se aplican, las excepciones que nadie escribió nunca, los programas que se usan y quién decide cuando algo se sale de lo previsto. Esa es la base real sobre la que una inteligencia artificial puede aportar algo a tu empresa.
Y lo que descubrimos no termina en un informe. Queda dentro de Vector: procesos por puesto, con versiones y con un dueño que los mantiene, y una IA que responde con ellos citando de dónde sale cada respuesta. Cuando la consultoría acaba, tu empresa se queda con el conocimiento estructurado, no con un PDF.
Un proceso paso a paso
Presupuestar a medida
Dueño: Oficina técnica · Revisado hace 3 días
- Recoger la petición y los datos del clienteComercialCRM
- Tomar medidas en obraOficina técnica
- Sacar el despieceOficina técnicaDiseño
- Pedir precio de lacado al proveedorComprassi lleva lacado
- Revisar márgenesDirecciónobligatorio > 3.000 €
- Enviar el presupuesto con firmaComercial
No buscamos dónde meter IA. Buscamos dónde puede hacer mejor el trabajo.
La diferencia parece de matiz y no lo es. Buscar dónde meter IA lleva a soluciones que resuelven un problema que nadie tenía: un asistente en la web para las seis consultas que llegan al mes, un resumen automático de reuniones que no lee nadie.
Buscar dónde puede hacer mejor el trabajo obliga a mirar primero el trabajo. Qué tarea consume horas sin aportar criterio. Qué pregunta llega quince veces por semana a la misma persona. Qué dato se teclea dos veces porque dos programas no se hablan entre ellos. Qué documento se redacta siempre partiendo de otro parecido.
Ahí es donde la IA tiene algo que hacer y ahí es donde se nota. En una asesoría de ejemplo con 18 personas, la pregunta que más se repetía no venía del cliente: era interna, «¿esto cómo se hace?», y se la llevaba siempre la misma compañera. Eso es un caso de uso. Un asistente de portada, no.
Por eso nuestra consultoría de implementación de IA dedica la primera parte a escuchar, no a proponer.
- Primero el trabajo; la tecnología, después
- Casos con nombre y frecuencia conocida
- Nada de soluciones para problemas que nadie tiene
Antes de proponer una IA, entendemos el proceso.
Entender un proceso no es dibujar cuatro cajas con flechas. Es saber qué ocurre cuando el pedido supera cierto importe, quién firma entonces, qué se revisa antes de servir, qué se responde si el cliente reclama fuera de plazo y qué hacéis cuando el proveedor ya ha facturado una devolución.
Ese detalle no está en ningún manual. Está en la cabeza de quien lleva años haciéndolo y solo sale preguntando. Por eso el método arranca con entrevistas grabadas a las personas clave de cada área. La IA transcribe cada conversación con el nombre de quien habla y la convierte en un proceso paso a paso, con el puesto que ejecuta cada paso.
Después repasamos ese borrador con quien nos lo contó. Se corrige lo que no encaja, se añaden las excepciones que afloran al releerlo y se decide qué puesto se queda como dueño. En dos o tres rondas hay un retrato fiel de cómo trabaja un área, no la versión oficial de cómo debería trabajar.
Solo entonces tiene sentido hablar de qué puede hacer una IA con todo eso. Si quieres ver el recorrido completo antes de contratar nada, lo contamos en esta guía sobre implantación.
- Entrevistas grabadas a quien hace el trabajo
- Reglas y excepciones por escrito, no solo el camino feliz
- Borradores validados con las personas de cada área
La consultoría termina. El conocimiento se queda.
El final habitual de una consultoría es una entrega: un documento con diagnóstico, recomendaciones y una hoja de ruta. Pasa un año, cambian dos personas de puesto y ese documento ya no describe a nadie.
Aquí la entrega es otra cosa. Todo lo levantado durante el proyecto vive dentro de Vector y sigue vivo cuando nos vamos: cada proceso con su puesto dueño, cada modificación guardando la versión anterior con fecha y autor, y un aviso que llega solo a los puestos a los que afecta el cambio. Es, en la práctica, gestión de procesos apoyada en IA.
Tu equipo lo usa sin tener que buscarlo. Cada persona entra con un enlace enviado a su correo y ve lo suyo: sus tareas, los acuerdos de las reuniones que le tocan y cómo se hace cada cosa de su puesto. Quien llega nuevo sigue un plan por niveles, de leído a visto, de visto a acompañado y de acompañado a solo, con su responsable validando los pasos obligatorios.
Y la IA responde sobre ese material, citando la página o el proceso del que sale cada respuesta y buscando únicamente en lo que esa persona tiene permiso para ver.
- Procesos por puesto, con versiones y dueño
- Cada persona ve lo suyo con un enlace a su correo
- Respuestas con fuente citada y permisos respetados
Primero entendemos. Después priorizamos. Entonces automatizamos.
El orden importa tanto como el contenido. Con los procesos escritos y el conocimiento estructurado, las oportunidades de IA aparecen solas y, lo que es más útil, se pueden comparar entre ellas: cuánto impacto tiene cada una, cuánto esfuerzo cuesta y qué riesgo asume la empresa si sale mal.
De esa comparación sale una hoja de ruta por olas. Se prueba primero un caso real, se mide cada semana y se decide con datos si se extiende o se para. Lo que funciona se lleva al resto de áreas; lo que no, se descarta sin haber comprometido a toda la plantilla en el intento.
La automatización llega al final, cuando el proceso está claro, la regla está escrita y hay alguien que valida lo que sale antes de que llegue a un cliente. Automatizar antes de eso es congelar un desorden y multiplicarlo.
El trabajo lo hacen consultores de Afer y es un servicio aparte de la plataforma. Si lo que te preocupa son los procesos más que la IA, existe una consultoría centrada en cómo trabajáis; y si prefieres empezar por tu cuenta, el punto de partida es dejar escrito cómo se hace cada cosa.
- Oportunidades ordenadas por impacto, esfuerzo y riesgo
- Un piloto medido antes de extender nada
- Automatizar solo cuando la regla está clara y alguien valida
Paso a paso
- 01
Entrevistamos a tu equipo
Conversaciones grabadas con quien hace el trabajo: procesos, reglas, excepciones y herramientas de cada área.
- 02
La IA lo estructura
Transcribe con el nombre de cada participante y convierte la conversación en un proceso paso a paso, por puestos.
- 03
Lo validamos contigo
Repasamos el borrador con quien nos lo contó, corregimos lo que no encaja y elegimos el puesto dueño de cada proceso.
- 04
Se queda dentro de Vector
Con versiones, permisos y avisos. Cuando el proyecto termina, el conocimiento sigue ahí y la IA responde con él.
Lo que suelen preguntarnos
¿Qué es una consultoría de inteligencia artificial para empresas?
Es un acompañamiento para llevar la IA al día a día de una empresa con criterio. En nuestro caso incluye entrevistar a las personas clave, dejar documentados los procesos reales, estructurar el conocimiento que hoy solo está en cabezas, ordenar las oportunidades de IA por impacto y riesgo, y acompañar la implantación por fases hasta que funciona sola.
¿En qué se diferencia esta consultoría de IA de otras?
En el orden. Lo habitual es ir del problema al caso de uso, de ahí a la herramienta y de ahí a la automatización. Nosotros metemos antes tres pasos: las personas, el conocimiento que tienen y el proceso tal y como se ejecuta hoy. Con eso estructurado, elegir el caso de uso y la herramienta deja de ser una apuesta.
¿Sirve la consultoría de IA para pymes pequeñas?
Sí. En una empresa de diez o quince personas hay menos áreas, así que el diagnóstico es más corto y los procesos críticos se cuentan con los dedos de una mano. El riesgo, en cambio, es mayor: cuanto más pequeña es la plantilla, más peso tiene lo que sabe cada persona y más se nota cuando falta.
¿Cuánto dura un proyecto de implantación de IA?
Depende del tamaño y del número de áreas. Las entrevistas y la documentación de un área suelen ocupar semanas, no meses; el primer caso de uso se prueba y se mide durante unas semanas más antes de decidir si se extiende. A partir de ahí se avanza por olas, y cada ola se decide con lo medido en la anterior.
¿Hay que tener algo preparado antes de empezar?
No hace falta documentación previa. Lo único imprescindible es tiempo de las personas que conocen la operación para las entrevistas, y alguien de dirección que decida qué área se aborda primero. Si ya tenéis procedimientos escritos, se aprovechan como punto de partida y se contrastan con lo que se hace realmente, que casi nunca coincide del todo.
¿Qué pasa cuando termina la consultoría?
Te quedas con la empresa documentada dentro de Vector y funcionando: procesos por puesto, con versiones, con un dueño que los mantiene y con la IA respondiendo sobre ellos. Tu equipo puede seguir documentando procesos nuevos por su cuenta, grabando conversaciones. Y si más adelante queréis abordar otra área, se retoma desde donde se dejó.
Consultoría de IA para empresas por comunidad autónoma
Consultoría de IA para empresas en Andalucía
Consultoría de IA para empresas en Aragón
Consultoría de IA para empresas en Canarias
Consultoría de IA para empresas en Cantabria
Consultoría de IA para empresas en Castilla - La Mancha
Consultoría de IA para empresas en Castilla y León
Consultoría de IA para empresas en Catalunya
Consultoría de IA para empresas en Ceuta
Consultoría de IA para empresas en Comunidad Foral de Navarra
Consultoría de IA para empresas en Comunidad de Madrid
Consultoría de IA para empresas en Comunitat Valenciana
Consultoría de IA para empresas en Extremadura
Consultoría de IA para empresas en Galicia
Consultoría de IA para empresas en Illes Balears
Consultoría de IA para empresas en La Rioja
Consultoría de IA para empresas en Melilla
Consultoría de IA para empresas en País Vasco
Consultoría de IA para empresas en Principado de Asturias
Consultoría de IA para empresas en Región de Murcia
Empecemos por cómo funciona tu empresa hoy
Una primera conversación para ver qué áreas conviene mirar, quién debería contarlo y qué puede aportar la IA cuando esté todo por escrito.